Nunca creí en el príncipe azul ni en el hombre perfecto ni nada. Me gustaban feos, raros, introvertidos. Me gustaron siempre distintos los hombres pero no me ilusioné nunca con que alguien más pudiera darme algo que yo necesitara o "llenarme". Toda la idea de que viene un hombre a rescatarte es terrible y absurda a la vez. Pero aunque me contradiga nada me gustaría más ahora que un príncipe de disney que venga a rescatarme. Ya sé que la que va a tener que rescatarse a sí misma soy yo, pero por momentos cuando estoy triste flasheo en una solución de este estilo: un hombre-disney, vacío pero sin problemas. No está todo bien en mi vida conyugal y lo único que quisiera ahora es que ese hombre pasara a buscarme en auto (porque en mar del plata hace mucho frío) y me llevara a cenar. Me di cuenta que en este momento de mi vida no quiero tener un marido ni nada así, quiero un novio bobo que me haga reír o me pague las cosas que quiero. Igual dije en este momento de mi vida, no para siempre. No quiero nada para siempre. Una amiga me dice que me fije cuántos días a la semana me siento así . Va a quedar estar sola y estar bien. Es lo mejor del mundo estar bien solo y no necesitar a nadie. Ahora que mi novio viaja a cursar a otra ciudad me di cuenta lo bien que me siento en soledad. Me gusta no hablar con nadie, no dar explicaciones, no compartir la casa. Creo que ese es el problema de muchas relaciones. No se puede sostener una relación si no necesitas al otro. Porque es como si así no existiera el amor, como si el otro estuviese de más. En un punto es así. Pero ya no quiero pensar en cuál es la mejor manera de que una relación funcione, de una convivencia, lo que sea. Quiero vivir en un cuentito de Disney y dormir durante años hasta que un príncipe o un Ken (el muñeco de Barby) venga a buscarme a despertarme y me lleve a Brasil de vacaciones. Estoy cansada de pensar, perdonar, soportar, reflexionar. De hablar, sobre todo.
viernes, 19 de junio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
Se fue
Ya regalé a mi perrita... Lo que en principio está bien en la mente nunca se traduce tal cual a los impulsos y sentimientos. Siento un vacío horrible, como un miedo a la muerte, a la soledad. Nicolás tres días en La Plata, yo acá con tres millones de cosas. Y dos viejos jubilados solos que viven enfrente a otra plaza con todo el tiempo del mundo se la llevaron. Sé que la quisieron cuando la vieron y son buenas personas. Se les murió hace poco su perrita de catorce años. Se abre un agujero en una casa, se cierra otro en algún lugar. Así es todo, o no. Tristezas por todos lados. ¿Cuántas personas lloran porque extrañan? ¿Cuántas ausencias hay en el mundo a esta hora? ¿Seré yo sola? ¿Y si me equivoqué? En secreto, espero que no se adapte o no la quieran para que vuelva a mi, a nosotros. Pero sé que no puedo darle nada, entonces espero que sea feliz. Aunque no pueda ahorrarme el llanto cuando miro sus huesitos de mentira, su hueco en el sillón.
martes, 9 de junio de 2015
¿Y si todos estuvieran mejor sin vos?
Estos días estamos con la disputa de si dar a la perra o no. Eva, nuestra perra, es inquieta, cariñosa, buena... pero ocurre que con Nicolás no estamos nunca en casa. Él viaja a La Plata a cursar las últimas materias de su carrera, dos y a veces hasta tres días a la semana. Yo, entre trabajo, cursadas y ocio, no estoy en casa hasta la noche. La perra se aburre, nos rompe las cosas, llora.
La veo que está mal, percibo que sufre y no quiero retarla más. Hablamos de regalarla a un hogar mejor pero en facebook y también mi cuñada nos condenan por eso. ¿Si uno le dice a otro que con alguien más o en otro lugar va a estar mejor, es abandono? ¿Querer lo mejor para alguien es no ser humano? ¿Dónde está escrito que las adopciones, las cosas, en general, son definitivas? Fundamentalistas sin fundamentos. Y problemas de apego. Miedos. Está bien, todos tenemos miedos. Pero, esas personas encarnizadas en la lucha contra el abandono de los animales, ¿no temen su propio abandono, todo el tiempo? ¿No estamos volcando nuestras inseguridades en las luchas fundamentalistas? Bueno, necesito decirlo. Porque parece que yo no soy un ser humano, no tengo sentimientos. Hay que ser y sentir como dicen los demás. Todo lo que escape a eso es incoherente, inhumano o absurdo. ¿Estaré loca? Una vez que creo, en mi vida, que voy a tomar una decisión adulta, fuera de mi egoismo habitual, considerando todas las partes, casi sin impulsos y con analisis, soy acusada de inhumana. Algo está mal. Ellos y yo.
En esta guerra entre los fundamentalistas y yo se abre una línea divisoria que tensiona cada vez más la cosa. Ahí lo que se discute es irremediablemente importante: quién es más digno, quién tiene más humanidad. Pensé que yo. Otra vez. Estaba equivocada. Recurro a mis rencores y agresiones de siempre, pierdo lo poco humano, les doy la razón. Después vuelvo a ser yo y me entristezco, me quiero quedar con la perra. ¿Qué tengo que demostrar? ¿Por qué nadie inventó todavía un programador de decisiones que las tome por nosotros? Quiero llorar.
Los sentimientos de mi novio me importan. Él sufre por mí, por Eva, porque tiene humanidad y está por sobre todos nosotros. No quiere tomar la decisión ni realizar la donación de la perra. Yo, otra vez, me tengo que encargar. Su hermana se enoja, quién sabe porqué, le dice que es malo para la perra y que no se hacen esas cosas. Él llora...
Mi mejor salida es la de siempre: mandar todo al demonio. Pero, ¿y si de verdad todos estuvieran mejor sin mí? Estoy mirando los últimos capítulos de una serie donde la protagonista vuelve a su casa después de un mes y el novio ya tiene otra novia pero lo más terrible es que es extremadamente feliz. Pienso en mí y en mi relación y mi perra. ¿No es lo mejor, lo más sano, lo correcto, aceptar que uno falló y otros pueden ocupar mejor nuestro lugar? Siento que está bien pero a la vez lloro, porque es mi peor pesadilla: aceptar que los demás son más felices sin mí. Creo que es la peor pesadilla de cualquiera. La serie me hace mal y lloro. Tengo mucho miedo de que me pase algo así. Con mi ex creo que me pasó, salvo porque yo era muy chica y muy tonta (todavía). Creo que ahora es más feliz sin mí. Practica yoga, anda en bici y hace todas las cosas que antes yo quería que hiciera y no hacía, como tocar la guitarra o viajar.
lunes, 8 de junio de 2015
Soy de los que piensan que los sueños se van a cumplir
No sé por qué pienso que todos mis sueños se van a cumplir.
Como una especie de negación o un irreconocible optimismo nuevo.
Como una especie de negación o un irreconocible optimismo nuevo.
martes, 26 de mayo de 2015
Me voy de viaje sola
Mañana me voy de viaje sola. Estoy feliz por eso pero nunca me fui muy lejos y sola. Tengo miedo de no hacer amigos o de aburrirme y no soportarme. Me compré auriculares porque los otros se me habían roto y eso me tranquiliza porque tengo celular nuevo lleno de música.
Estoy mirando una serie y la protagonista es escritora -o quiere serlo- y llora porque no quiere trabajar diez años en la oficina, adaptarse a las comodidades y privilegios de esos trabajos que "todo el mundo quiere tener". Ahora que lo pienso, no estoy escribiendo nada. Tampoco estudié para el parcial de hoy.
Es una semana aprox. que no voy a estar. Justo me escriben para hacer un trámite del trabajo urgente, que en realidad yo necesito hacer para quedar "más efectiva" de lo que estoy ahora, aunque sin garantías de que cuando pasen las elecciones, dependa del nuevo presidente mi lugar en el ministerio. En fin... todo eso me pone un poco triste.
Sí, yo tengo sentimientos. El otro día vino una compañera de trabajo con sus bebés y yo los besé y les sonreí. Otra compañera dijo "ah,tenías sentimientos". Sí, los tengo y tengo muchos. Y estoy triste. Soy fanática de las series, de todo tipo, narcos, problemas familiares, chicas ricas, princesas y reyes, doctores, lo que pasa es que me voy y no voy a poder seguir viendo "Girls". Me queda poco para terminar la cuarta temporada y todavía no salió la quinta.
Mientras preparo el soundtrack del viaje -colectivo-avión-colectivo- pienso que no quiero música ni muy feliz ni muy triste. No quiero tener sentimientos muy intensos, solamente quiero estar tranquila y descansar. No conozco Tucumán. Espero que haya lugares autóctonos para visitar y el congreso sea interesante. Ah, y que mis compañeros de cuarto también sean buenos y no hagan mucho ruido. Hoy no tengo mucho para decir, lloré bastante el fin de semana mirando "girls" y mi novio me dijo que era una superficial por eso. Nos peleamos un poco pero me voy bien....
En la serie la protagonista consume cocaína y se acuesta con todo el mundo para tener algo que contar cuando escribe. Yo no sé si tengo que vivir mi vida para tener ideas, para escribir. Me da miedo pensar que así tiene que ser. A veces, amenazo con que agarro todo y me voy de viaje a algún lado lejos. Pero ahora me doy cuenta de que no es tan fácil, al menos no para mí que soy un poco miedosa y obsesiva. No me gusta mucho improvisar, no me siento segura. Mamá me asustó diciendo que en un viaje le habían roto la valija y yo pensé en dónde me voy a meter toda la ropa si eso pasa. Ojalá no pase nada y sea feliz, necesito ser feliz unos días.
domingo, 17 de mayo de 2015
Extraño mi adolescencia
Josefina y Pupé
Extraño mi adolescencia. Muuuuuuuchoooo. Ya van varios días en que me entristezco de la nada y pienso que extraño mi adolescencia. Hoy me llamo una amiga que hace mucho que no veo -Jóse- y me decía que nada es como antes, que ya no nos vemos ni hacemos boludeces. Sí, todo cambia, le digo. Ella es autocrítica, desde que está de novia no nos damos mucha bola y es cierto que no hacemos casi nada juntas. Pero me dice que se siente sola y que ahora que se compró un auto va a pasar a buscarme seguido para volver a ser amigas como antes. Yo no sé si quiero porque a veces tengo miedo de tener una regresión y volver a hacer cosas que creo que ya tengo superadas. Hace poco murió Pupé, su perrito que tenía como quince años. Estuvo con nosotras desde muy chicas y fue muy triste que se fuera. Esto me hizo recordar muchas cosas del pasado, que pensé que había olvidado y de pronto son como una película muy larga que estoy obligada a ver. Viajábamos todos los veranos a Villa Gesell y salíamos a bailar todas las noches. Casi nunca estábamos cansadas y siempre queríamos más. Una vez, su abuela iba a alquilar la casa y como la tenía toda preparada para eso dormimos en una carpa. Al final la casa no se alquiló y la última noche dormimos en camas pero yo me golpee y aflojé la prótesis de mis dientes. Esas cosas me pasaban cuando era chica. Ahora tengo dientes de porcelana que según mi mecánico dental (que también murió hace poco) nunca deberían salirse. Las cosas cuando sos grande nunca se salen ni se pierden. Todo es tan definitivo, tan estanco e inmóvil. Antes me tiraba en la cama a escuchar música y pensar en el chico que me gustaba -era muy soñadora y enamoradiza- y ahora estoy durmiendo o pensando en todo lo que tengo para hacer. Los días son muy cortos, las obligaciones muchas. No me pasa siempre esto de extrañar la adolescencia pero cuando adviene ese sentimiento es demasiado fuerte como para no llorar o querer morirme.
Mi cuñada
Agustina es la hermana de Nicolás, mi novio. Se llama igual que yo pero tiene 17 años. Bueno, los cumple en unos días. Es chiquita y está llena de aros y pulseras que ella hace. En junio se va a Bariloche y está feliz por eso. Entusiasmada, qué se yo. Yo no viajé a Barilo. No tenía amigas y decidí que forzar la amistad para hacer ese viaje y encima tener que pedirle a mis papás que lo pagaran (divorciados, sin hablarse y con muy pocas probabilidades de hacer un acuerdo sin abogados o jueces) no era una buena opción. Me quedé en casa y me acuerdo que en toda esa semana no fui a la escuela. Tenía una amiga y un novio. Mi novio iba a la universidad y estudiaba filosofía. Me enseñó de literatura, cine y música. Pude capitalizar todo eso y estudiar una carrera. No todos pueden decir que hacen lo mismo. A mi las relaciones siempre me sirven y me dejan cosas. Me hacen mejor.
Bueno, Agustina no sabe qué estudiar. Está entre biología y diseño industrial. Son dos opciones que no tienen nada que ver, como le pasa a la gran mayoría de los adolescentes que se ven forzados a decidir a los 17 o 18 años qué quieren hacer por el resto de su vida. Porque, vamos, esa decisión es así de dramática. Después decimos que no era para tanto. Pero solo después. Que todo se trata de la pasión, qué te gusta, qué querés, qué te parece importante. Me gustaría decirle que uno es arrojado a un lugar y ya, tiene que aprender a flotar y mantenerse. Mantenerse a flote. Eso. Pero yo soy muy blanco o negro, vida o muerte. Siempre supe lo que quería hacer y que, en eso o en lo que fuere, fuese buena. No sé. A veces pienso que me educaron de una forma tan contraria que no puedo tolerar las diferencias con otra familia. Creo que lo mejor es lo que yo pienso, aunque en el fondo sé que no está bien. Hay que ser más decidido y elegir algo. No sé. Yo eso de los gustos, de qué vas a trabajar cuando termines, si vas a poder vivir de eso o no, no sé, nunca me importó. Hay que tomar decisiones y punto. Cuando estaba triste mi mamá siempre me preguntaba "¿de verdad estás triste?" O cuando quería algo: "¿de verdad querés eso?" Ella no me obligaba a dudar, todo lo contrario, me hacía pensar en la fragilidad de los sentimientos y los impulsos y lo importante de tomar decisiones serias, importantes, definitorias para la vida de una persona. Todavía la escucho decirme ¿de verdad, Agustina?. Yo creo que todos en el fondo sabemos qué y cómo queremos ser y hacer las cosas. Pero eso no significa que tengamos ganas de esforzarnos y hacerlo. Hay una vida más cómoda que ésta.
Mica
Mi hermana más chica me llama contándome que le gusta un chico pero que le dijo que no puede tener nada con ella ni con nadie porque hace tres años no le va bien con el estudio. Mis hermanas se fueron a estudiar a capital. Victoria y yo nos quedamos. Guillermina y Mica están allá. En un punto la envidio y en otro agradezco no estar histeriqueando con nadie en este momento. El chico estuvo dos años tratando de hacer el CBC y parece que muy bien no le iba. Mi hermana me manda nota de voz por el celular y me cuenta. Trato de ayudarla pero a la vez siento que no se nada del amor (aunque lo disimulo muy bien). Trato de darle ánimos para no decirle que todas las relaciones en el fondo se parecen, duran casi lo mismo y terminan por iguales motivos. El amor no existe. Estudiá, crecé, disfrutá de las cosas buenas de capital, tené sexo, hacé amigos. Pero no les creas lo que dicen a los hombres porque hay muy poco tiempo como para estar pensando si te mienten o te dicen la verdad. "¿No puedo tener una relación porque no tengo tiempo?" Es tan pero tan raro como típico. Una vez salí con un chico que trabajaba en una florería. Me dijo que no quería que fuese su novia (yo nunca le había insinuado nada), una vez que lo invité a una fiesta. Me explicó que no quería nada serio, que quizás iba a ir a la fiesta, o no, que no me hiciera ilusiones. Como mi cerebro está programado con mis sentimientos, dejé de gustar de él mientras decía esas cosas. Le dije que no quería verlo a los dos o tres días y nunca más lo llame. Bueno...algunas veces en las que me sentí sola y triste. Pero me arrepentí rápido y llegué a cancelar salidas a la media hora de haberlo invitado. Listo, nunca más. El tipo no paró de insistir, de decirme "cosas lindas", incluso llevó regalos a mi casa mientras yo no estaba. No dejo de pensar en esa historia mientras mi hermana me cuenta la suya. A veces las personas dicen cosas que no sienten pero bueno, parece que hay que decirlas o suenan bien.
Me alegro de no estar pasando por algo similar. Mi mente creo que no lo resistiría. Me gustaría gustar de alguien o que alguien guste de mi pero de manera platónica. Amo los sentimientos pero las personas casi siempre nos lastiman. Habría que quedarse sólo con eso. Por momentos pienso que esa desconfianza me aleja un poco de las personas que quiero. Un compañero de trabajo -creo que medio en chiste, medio en serio- me dijo el otro día que mi novio seguro me quería mucho. Creo que insinúo que a excepción de eso nadie podría tolerarme mucho tiempo o estar conmigo de novio. Me quedé pensando en la soledad y por qué las personas están con uno. Yo no sé si soy buena novia, pero es cierto que las personas que me quieren lo hacen de manera incondicional y bueno, las que no me soportan, lo hacen fuerte.
sábado, 16 de mayo de 2015
Mientras escribo sobre un montonero
tengo ganas de hacerme flequillo
pero interiormente sé que no me queda bien,
me lo dijeron muchas veces
Para no hacerlo canalizo mi deseo
pintándome las uñas de azul.
Me siento superficial haciéndolo
al mismo tiempo que escribo
lo que voy a decir en un congreso de poesía
sobre alguien que dio su vida por un ideal.
Pienso en qué ponerme hoy a la noche
tengo una fiesta y quiero bailar,
no sé si hacerme flequillo.
Mis dilemas van cambiando
pero siempre me parecen igual de estúpidos.
Me siento un poco impostora y falsa
por escribir sobre cosas profundas
escuchando nuevo pop, pintándome las uñas
chateando con mis amigos.
No tengo poder de concentración absoluto
sobre las cosas importantes
pero quiero un vestido para el casamiento de mi cuñada
blanco con strass en los hombros
las mangas son geniales.
Gasto muchísima plata en ropa y después estoy triste
todo el mes porque no tengo $$$$
Una amiga me dijo que tengo una insatisfacción muy profunda,
otras que es adicción pero no sé.
Creo que nos pasa a muchas personas.
Lo mantengo en secreto y trato de controlarme.
Intento dar la imagen contraria
pero es que en el fondo no sé del todo bien
qué es lo que soy o cómo.
tengo ganas de hacerme flequillo
pero interiormente sé que no me queda bien,
me lo dijeron muchas veces
Para no hacerlo canalizo mi deseo
pintándome las uñas de azul.
Me siento superficial haciéndolo
al mismo tiempo que escribo
lo que voy a decir en un congreso de poesía
sobre alguien que dio su vida por un ideal.
Pienso en qué ponerme hoy a la noche
tengo una fiesta y quiero bailar,
no sé si hacerme flequillo.
Mis dilemas van cambiando
pero siempre me parecen igual de estúpidos.
Me siento un poco impostora y falsa
por escribir sobre cosas profundas
escuchando nuevo pop, pintándome las uñas
chateando con mis amigos.
No tengo poder de concentración absoluto
sobre las cosas importantes
pero quiero un vestido para el casamiento de mi cuñada
blanco con strass en los hombros
las mangas son geniales.
Gasto muchísima plata en ropa y después estoy triste
todo el mes porque no tengo $$$$
Una amiga me dijo que tengo una insatisfacción muy profunda,
otras que es adicción pero no sé.
Creo que nos pasa a muchas personas.
Lo mantengo en secreto y trato de controlarme.
Intento dar la imagen contraria
pero es que en el fondo no sé del todo bien
qué es lo que soy o cómo.
viernes, 15 de mayo de 2015
lunes, 27 de abril de 2015
Cenizas
Tanta ceniza me hizo mal a los ojos y me dieron
ganas de llorar, de repente. Hacía tanto que no lloraba ni con una película,
una noticia triste o las peleas absurdas que tengo con mi novio. Entre la
alergia, la nostalgia y mucho trabajo, me entristecí. Ya no sé si quiero
enamorarme de nuevo o retroceder el tiempo y volver a vivir esos primeros
momentos de novios que son tan lindos. No sé qué me pasa estos días. No sé.
Porque el mundo parece que se puede terminar en cualquier momento. Me dan ganas
de dejar de estudiar e irme de viaje. Sueño que la lava del volcán se lleva
todo por delante y nos quema y nos morimos. Y yo, en parte, me quiero quemar.
Por ahí de esa manera pase algo. Fue lo único que me causó un sentimiento estos
días, cuando ninguna otra cosa podía. Lloré y comí un pancho, cuando soy una
vegetariana fiel hace más de diez meses. Lloré por eso y me di cuenta que no
tenía sentido. Después de eso no volví a comer carne de nuevo. Pero eso me
llevó a preguntarme cuántas ganas de bardear que tengo (muchas). Con cualquier
cosa, incluso contra mí misma y mis supuestas ideas, la única que pude llevar
adelante: la de ser vegetariana. Le dije esto a mi novio y me miro muy mal
porque en el fondo no me entiende, cree que todo se trata de ser o no infiel.
Me voy a Tucumán y voy a volar en avión, con un poco de miedo de que pase algo
después de tantas cenizas y desaparición de aviones. No quiero llorar más. Me
gustaría que alguien guste de mí y tengamos un secreto. Como mi vegetarianismo
y yo. Me dan ganas de vivir todo de golpe, alguna aventura o tener miedo,
porque sí, el mundo se va a terminar y tiene que haber sentimientos fuertes.
Sino que las cenizas me hagan llorar todo para que después, de verdad, nada me
importe mucho.
Ah! Estoy re feliz porque vuelve Full House. No vuelve Twin Peaks todavía, pero sí esta serie berreta de Warner Bros que miraba con mi hermana cuando éramos más chicas. Era sobre los problemas de tres niñas que las criaba su padre soltero. Al revés de como me pasó a mí pero no importaba. Cuando sos chica te podes identificar con cualquier cosa, no como ahora que siento que para verme identificada con algo voy a tener que ponerme yo a escribir la novela o la película que quiera leer o mirar para que me cause empatía.El tío era medio banana y el padre re virgo. Siempre me pregunto porqué los hombres en las series son tan boludos y las minas tan conchudas. La novia del tío siempre estaba enojada. La más grande de las nenas quería salir y no la dejaban. Las otras dos no hacían nada. Después había otro tío, el típico soltero que nunca la ponía ni la iba a poner y daba vueltas por ahí, viviendo del hermano que bastante mal la pasaba criando tres nenas sin una mujer que lo ayudara. Pero estoy feliz porque quiero saber qué van a inventar para volver a emitir la serie. Creo que hay varios conflictos que pueden ser explorados después de que hayan pasado tantos años: problemas de drogas, divorcios, soledad, muerte. No sé. Hay varias cosas. Empecé a ver la serie y mis papás ya se habían separado. Quería mucho a las muñecas barbies y jugaba todo el día con mis hermanas y vecinas. Iba a un colegio cristiano y quería un novio para mi mamá. Creo que las series nos quemaron un poco la cabeza, sobre todo luego de la invasión de rubias en televisión. Pero no lo suficiente como para no poder trabajar, estudiar y levantarme todos los días queriendo una vida más digna.
jueves, 23 de abril de 2015
Muy académica
No sé si soy yo o qué pero más academia menos poesía
menos cosas mías, menos ideas.
No estoy escribiendo nada más que ponencias y trabajos para la facultad
congresos, seminarios, materias
que no son menos importantes que la literatura en sí
pero por alguna razón siento que pierdo.
Tampoco sé de verdad qué estoy perdiendo
si es que estoy perdiendo algo.
Me enteré que una chica renunció a una beca de Conicet
porque quería ser escritora y me quedé pensando
en que quizás lo hizo porque son dos cosas que no van de la mano
aunque todos digan que sí.
Me dicen que estoy muy académica y no sé si es bueno o malo
si tendría que ser diferente o mejor.
Tampoco sé si esto es un diario íntimo o una poesía de morondanga
que no le importa a nadie más que a mí.
Que hoy particularmente no sé qué corno hacer con mi vida.
No sé cuál es la botella al mar que estoy tirando con todo esto,
si es escribir o acumular antecedentes para ganar una beca.
Me da tristeza tener que decidir cosas.
A veces me gustaría que alguien decidiera por mí
en estos casos, no sé si en todo
o que las cosas vinieran a mi como verdades reveladoras que no puedo cuestionar.
También quiero cantar pero eso ya es otra historia.
Por lo pronto tengo que ordenar mi casa
porque tengo una cena acá y quiero todo limpito y lindo
para quejarme con mis amigos y decirles que no sé qué hacer.
menos cosas mías, menos ideas.
No estoy escribiendo nada más que ponencias y trabajos para la facultad
congresos, seminarios, materias
que no son menos importantes que la literatura en sí
pero por alguna razón siento que pierdo.
Tampoco sé de verdad qué estoy perdiendo
si es que estoy perdiendo algo.
Me enteré que una chica renunció a una beca de Conicet
porque quería ser escritora y me quedé pensando
en que quizás lo hizo porque son dos cosas que no van de la mano
aunque todos digan que sí.
Me dicen que estoy muy académica y no sé si es bueno o malo
si tendría que ser diferente o mejor.
Tampoco sé si esto es un diario íntimo o una poesía de morondanga
que no le importa a nadie más que a mí.
Que hoy particularmente no sé qué corno hacer con mi vida.
No sé cuál es la botella al mar que estoy tirando con todo esto,
si es escribir o acumular antecedentes para ganar una beca.
Me da tristeza tener que decidir cosas.
A veces me gustaría que alguien decidiera por mí
en estos casos, no sé si en todo
o que las cosas vinieran a mi como verdades reveladoras que no puedo cuestionar.
También quiero cantar pero eso ya es otra historia.
Por lo pronto tengo que ordenar mi casa
porque tengo una cena acá y quiero todo limpito y lindo
para quejarme con mis amigos y decirles que no sé qué hacer.
miércoles, 8 de abril de 2015
Demasiado zen
Voy a clases de canto todos los miércoles. No lo digo a todo el mundo porque es como aprender idiomas y que te digan "dale, habla". Me da vergüenza. Ahí me di cuenta cuánto miedo tengo de hacer cosas nuevas y más miedo de que me salgan mal. Mi profesora de canto además de eso es psicóloga. Le robé el contacto a una amiga con la que ya no hablo. Ir a canto me acerca un poco a ella. Cada vez que voy me acuerdo de que empezamos a ser amigas cuando ella iba a canto. ¿Será una forma muy rebuscada de buscarla? No sé porqué dejamos de hablarnos pero son esas cosas que suceden como si nada y después se vuelven costumbre. También me la recomendó un amigo a la profesora que la fue a ver cantar y también quería empezar pero finalmente no lo hizo. En fin. Ella es psicóloga. Me dice que basta de miedo, de pudores, que no importa desafinar ni "dar en la nota". Un día me dijo que tenía buena voz para acompañar una voz principal. Por lo adaptable, por la armonía. "Corista", le dije. "Siempre segunda, nunca protagonista". No sé de dónde saqué eso. En realidad no creo haber sido segunda en casi nada. Fui la primera hija, fui primera escolta, primera novia de varios. Qué se yo. Creo que siempre me sentí segundona. Mis hermanas fueron llegando y quizás me sentí desplazada. No sé. La cuestión es que ella es psicóloga y eso me inhibe un poco. Pero cantando descubrí no importa hacer las cosas para ganar dinero o ser el mejor.
Mañana voy a leer en el museo en un festival y me da vergüenza. ¿Por qué me pongo nerviosa con todo lo que implique público? A veces es una persona o dos, ni siquiera se trata de grandes escenarios. Cuántas cosas haría sin miedo, sin timidez. A la vez es así como soy y no puedo cambiarlo. Por ahí alguien se enamoró de mí porque era tímida o causó gracia en alguna ocasión. No todo lo que parece malo en verdad lo es. Nunca hay que subestimar los defectos. ¿Es demasiado zen?
martes, 7 de abril de 2015
Despedida
Estoy yendo a cursar y con suerte es mi último año. La facultad me dio algunas cosas y me quitó muchas. Apenas entro al aula ya estoy agotada. Me canso de escuchar a mis compañeros, a las profesoras, a los "textos". La palabra "texto", me tiene bien podrida. Es como tener una relación con alguien que te irrita, a quien no tenés ganas de escuchar. Mi novio se va a cursar a La Plata. Me despido por dos días. Se va y lo extraño y pienso cuánto lo quiero. A veces lo detesto y me molesta hasta con su respiración. Quizás con la facultad me pase lo mismo. Si no estudiara querría más que nada en el mundo estudiar. Pero ahora estudio y me queda relativamente poco. Quizás sean mis últimos pasos como estudiante. Y no me importa eso de las pasiones y qué se yo, la literatura es una pasión, los textos. Nada. Yo no me creo nada de todo eso. No sé si tengo pasiones. Si existía ya se apagó. Como el amor de los primeros meses.
Cada vez que entro a la facultad pienso en todas las cosas que ahí hice. Las primeras clases. La foto que me sacó mi papá antes de entrar a cursar la primera vez. Cuánto cambié. Era ingenua. Lloré por sacarme un siete en mi primer parcial. Yo sentía que merecía más. Pero a quién importaba eso si el examen final era lo único que contaba. La nota fue mayor. Tuve buenas notas. Bastantes.
Mis expectativas empezaron a bajar, con aprobar me conformaba. Cada vez quiero saber menos con rendir. Pienso que no volver a presentarme al examen es resultado suficiente. No me importa la mediocridad, no ser lo más, la más inteligente, la mejor. No quiero seguir yendo a la facultad. Lo tengo decidido.
También participé en la vida institucional de la facultad. Fui consejera de la carrera varios años. Iba a las asambleas, me quedaba a dormir en el piso cuando se tomaba la facultad. A veces en las aulas donde ahora curso mis últimas materias me veo tirada en el piso, en una bolsa de dormir con el cierre falseado, la garganta dolorida de tanto fumar. Hablo en pasado porque ya no participo, no me intereso, no me indigno. Solamente voy y camino como un fantasmita, contando los días para no ir más o para poder decidir si hacerlo o no.
Mientras tanto cumplo con el mandato social familiar cultural de estudiar y terminar. Quiero terminar. Me va a hacer bien. Me gusta la literatura. Pero la facultad ya no es ambiente propicio para aprender ni crecer. Las chicas que cursan conmigo. Se parecen demasiado entre sí y yo a ellas y me preocupa. Todos nos parecemos lo suficiente como para que sea preocupante. Estoy cansada de tener que cortar mi día para ir a cursar, a hablar de cosas que no me interesan. Hoy por ejemplo en didáctica específica hablamos de la enseñanza de la lengua materna, los desafíos docentes. Participo para no dormirme. Tenía frío y sueño. Me pasa cuando estoy por irme que me recuerdo que nunca más voy a volver a pasar por eso. Que no es tan grave y hay cosas peores.
Me estoy despidiendo de mi vida porque ya no es mía. Como el tema de Fito. "Pero eso estaba ok". Tengo una vida que es la consecuencia de decisiones que tomé hace mucho tiempo. Muchísimo. Para una vida tan corta es muchísimo tiempo. Necesito repensar todo y volver a elegir. A elegir lo que quiero y hacerlo. Volver a disfrutar de hacer cosas.
Me gustaría cantar y tener una banda. Viajar mucho. Quizás mi vida no sean las letras. O en una de esas sí. Ojalá que no. Me aburre hacer siempre lo mismo. Pero voy a terminar. Voy a poder. Hoy la profesora decía que a fin de año íbamos a ser profesores y a enfrentarnos a no sé qué y yo pensé que no que yo a fin de año no voy a ser nada. Ojalá para esa fecha esté planeando un campamento o comprando regalos de navidad. Me cansé de las cosas profundas, del compromiso social y la conciencia crítica. Esas cosas no te dan de comer ni te abrazan a la noche cuando te estás muriendo de frío porque es abril y en abril hace frío como en agosto.
sábado, 4 de abril de 2015
Don't marry me
Ayer estuvimos hablando con mi cuñada sobre su casamiento y me dí cuenta, como una epifanía, una revelación, de que yo nunca voy a casarme. No tengo nada en contra del casamiento. Sí, pienso que el amor no debería estar regulado por ninguna ley ni institución, el estado no debe entrometerse en nuestras vidas, cosas así, pero que no digo por miedo a parecer demasiado extremista o pesada. Pero no, en el fondo, me gusta ver a las personas felices y no hablo desde ningún lugar de autoridad moral o soberbia. Mi definición creo que tiene que ver con otra cosa.
1985. El casamiento de mis padres. Mi mamá una estudiante de pedagogía, mi papá veterinario. Un departamento en La Plata, muchos amigos, amor, gatos, perros, visitas. Después de muchos años, admitían que "era el paso que seguía", "todos en esa época nos casábamos". Se terminaron separando. Y eso no tuvo que ver directamente con el hecho de casarse o no, mi papá era muy niño aún, mi mamá bastante demandante. Que ya no se querían, decía mi mamá. Cada vez que veo fotos de casamientos o pienso en eso, me acuerdo de mamá y papá.
En álbumes guardo todas las fotos de su relación, matrimonio y nosotras, sus hijas. Las heredé sin pedirlas, en un acto de despecho quizás de ambos o de superación. La cuestión es que en sus viajes, en su época de estudiantes se ven tan hermosos. Flacos, hippies, contentos. Con los bebés también. Pero en el casamiento no. Están gordos, mi mamá muy adulta, con el pelo corto. Mi papá peinado a la gomina. Como más grandes. Ella volvió a casarse y a separarse por segunda vez. Mi papá no. No se casó pero tuvo hijos y también se separó. Yo desde muy chica aprendí que las cosas se terminan y los hombres se van. Mamá después tuvo varios novios, estuvo sola. Estábamos muy bien viviendo solas.
Para mí su casamiento es el principio del fin. Guardo sus fotos de juventud como un tesoro en el que había amor. Lo que vino después no fue mejor. Se aburrieron, ya sabían que se tenían, la ley lo probaba. Empezaron a querer cosas distintas. Mi mamá finalmente tomó la decisión de quedarse sola, aunque no por mucho tiempo. Esa fue otra lección que aprendí. No hay que conformarse con el primero que se cruza en nuestro camino, aunque tengamos con él la escritura de una casa, una vida asegurada e hijos. Todo se puede arreglar pero la insatisfacción.. Eso no tiene arreglo. Por pensar así mi mamá se divorció con tres nenas, sola, a buscar otro hombre que fuera como ella lo quería. Mi papá pidió un crédito en el banco y se compró un departamento. Me dijo varias veces que había aprendido la lección y no iba a casarse de nuevo. Desde esos días cualquier foto de casamiento me trae recuerdos tristes, aunque prefiero a mis padres felizmente divorciados, que juntos.
Ellos se separaron cuando tenía seis años. No recuerdo mucho de antes pero sí del divorcio. Escuchar sus quejas, los trámites, los abogados, la guita. La guita. Eso. Todo el tiempo. Pienso: lo complicado siempre es encontrar a esa persona increíble que te cambia la vida, no separarse. Si ya no hay amor no tiene que ser difícil terminar. Algo tiene que estar mal. ¿Tanto esfuerzo para probar el amor? ¿Tanto para separarse? Dinero, organización, tiempo. Yo quiero un amor sin nada. Vacío. No quiero vestidos, no quiero fiestas, no quiero fotos. Quiero que sea tan fácil vernos como separarnos. Porque tengo la ilusión de que si no nos une nada y seguimos juntos es porque queremos. Los papeles, las personas, las declamaciones lo enrarecen todo. Además me encanta estar en contra de las cosas. Quiero un amor diferente.
![]() |
| Torta de casamiento mamá y papá |
miércoles, 1 de abril de 2015
Dormir sola
Dormir sola no es en sí mismo algo malo pero es muy distinto si es por elección, por accidente o por castigo. Anoche dormí sola por accidente; mi novio fue a lo de su hermana a comer y se quedó ahí porque nadie le iba a bajar a abrir (viven en un piso trece, creo). Lo extrañaba. Dormir sola era diferente, como anormal. No era mi rutina. Lo extrañé. Tenía más frío, porque es cierto que hace más frío si uno duerme solo. Sus movimientos, su alergía a mitad de la noche, que se despierte antes que yo y se vaya a trabajar. Hace tres años que dormimos juntos casi todas las noches. Me torno nostálgica si no está, no me duermo, doy vueltas y vueltas y vueltas. Los ruidos me dan miedo, empiezo a pensar cosas feas y finalmente, lo admito, necesito al hombre al lado para sentirme protegida. Cualquiera, pienso al ratito. Soy una boluda. Cómo voy a decir eso. Entonces me acuerdo de cuando vivía sola, los primeros meses en mi antiguo departamento, un colchón en el piso. No tenía computadora ni televisión. Llamaba a cualquiera para que me hiciera compañía y cuando todas las respuestas eran "no puedo", desesperaba.Y lloraba. Pero no estaba nada mal, era mi normalidad. Pensaba mucho, tenía ideas que ya no tengo, escuchaba las conversaciones de las personas que caminan a la noche o las bocinas de los autos. Escuchaba música y me dormía. O lo que era mejor: leía. Ya no leo, no escucho música ni llamo a mis amigos para que vengan a dormir a mi casa. Un abrazo de mi novio -ni siquiera-, su presencia al momento de dormir, es la tranquilidad para alcanzar el sueño más profundo.
Dormir sola por elección o por accidente no está mal. Tenes el lugar de la cama que querés, sabés que al otro día él vuelve y todo está como antes. Ahora, dormir sola porque nadie quiere dormir con vos, eso es terrible. Mi mamá recién separada deambulaba por toda la casa hasta la madrugada comiendose todo lo que quedaba en la heladera. Fumaba un atado de cigarrillos en apenas un rato. Para no dormir sola, claro. La cama, el lugar más hermoso de la casa, era su peor enemiga. Le recordaba que estaba divorciada, otra vez, y sus hijas ya eran grandes para meterlas en la cama y abrazarlas como bebés. Y sí, ya éramos lo suficientemente adultas para darnos cuenta que su miedo era de estar sola. Lo que no consigo distinguir es si una tiene miedo de quedarse sola o de quedarse sin un hombre. Yo no tengo problema en admitir que los hombres me dan seguridad. Cuando tocan el timbre a las cuatro de la mañana porque le quisieron robar el auto a tu vecino, él se levanta, prende las luces, atiende, dice "yo voy" y va a la puerta. Pero, ¿es más cómodo dormir con alguien o dormir solo?
Cuando mi novio viaja a La Plata uso toda la cama para mí, miro televisión hasta cualquier hora, hablo por teléfono, me siento más libre. La cama es más cómoda. ¿Por qué si es tan lindo dormir abrazado con alguien al otro día nos levantamos acalambrados y doloridos? Sacame el brazo, me aplastas el pelo, me pinchaste, correte, dame sábana. ¿Por qué tantas aclaraciones para poder dormir? Cada uno necesita encontrar un lugar en la cama, como si fuera un rompecabezas y las piezas tienen que encastrar perfecto. Eso pasa, a veces. Pero no es casualidad que cuando más cómodo se vuelve dormir con alguien más ganas tenemos de dormir con otras personas. En mi caso tengo más ganas de dormir sola. Me asusta la dependencia que tengo con los hombres. La inseguridad y el miedo que tengo cuando es de noche y estoy sola. A veces veo figuras en las cosas o en las sombras de las cosas. Pienso por dónde podría entrar alguien y por dónde escapar yo si eso pasa. Me acostumbré a que somos dos y eso nos hace más fuertes a cada uno. No sé si es verdad o no, acostumbrarse nunca está bien. Olvidamos cómo era dormir solos, dormir con desconocidos, dormir en otras camas. Después estar solo cuesta más y hay que aprender todo de nuevo, como le pasó a mi mamá. Somos como paralíticos del amor. Sin piernas ni nadie que nos lleve. Pero es seguir o morir en el intento. Mi suegra hace casi cuarenta años que está casada. Nunca los vi darse un beso ni un gesto de amor y no exagero. Mi novio me dice que él tampoco y comprueba mi teoría: acostumbrarse es malo. Se mudaron nada más que dos veces de casa. Varias veces dijeron que se divorciaban y a la semana volvían. Mi otra teoría es que nunca van a separarse. No le digo esto a mi novio pero descreo en algún punto de que después de tantos años, cada uno pueda estar, dormir, solo. Dormir es importante. Dormir bien, digo. Sino no servimos. Trabajamos mal, queremos mal, estamos de mal humor, damos lástima. Mis suegros parece que lo único que hacen es dormir bien juntos. No sé si se quieren, si lo hacen, lo hacen en un modo extrañísimo, pero por alguna razón siguen juntos. Sus hijos se fueron casi todos de la casa, problemas económicos, no tienen. Yo pienso que duermen bien juntos. Además aparece el problema de quién se lleva la cama. ¿De quién es la cama? Las camas son de los que duermen ahí. Hay que venderla y vender el problema a otra pareja. Empezar de nuevo. Comprar otra cama. Pensar bien con quién vamos a compartirla o si esta vez no es mejor aprender a dormir solo, hacernos adultos, de una vez y para siempre.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

