viernes, 31 de enero de 2014

Profesión

¿Qué significa escribir? Todavía no logro entender este deporte que tengo todos los días de escribir en cuadernos, en la computadora, de tener ideas. Escribo para la facultad, redacto artículos para publicar, para crecer, para conseguir un trabajo en el futuro. Escribo poemas pero me da vergüenza decirlo, leerlos. Mi familia piensa que los poetas son del siglo XIX. que un poeta es un hombre sucio, pobre, que toma alcohol y muere a los treinta años de tuberculosis. A veces paso horas en la computadora y tampoco entienden lo de "estoy estudiando" o "estoy escribiendo una ponencia". A veces reniego de que existan registros tan distintos para cada cosa. ¿Por qué no podemos escribir artículos de investigación como escribimos un poema? ¿Por qué hay que escribir de determinada manera? ¿Si tuviera una vida interesante sería más interesante lo que escribo? ¿Si fuese más inteligente y tuviera más ideas? Lo que menos me gusta de escribir es que si tengo la posibilidad de publicarlo en algún lado tengo que usar mi nombre. Agustina Catalano no tiene nada... no tiene punchi. Es un nombre común y aburrido. Pero los seudónimos son demasiado. No me gustan los apodos ni los nombres falsos. No va con mi personalidad. No tengo nombre de escritora. Debería dedicarme a otra cosa y dejar la escritura para las personas que tiene nombres originales o lindos. Mi papá es Catalano y es Veterinario. Es un apellido de Veterinario. Mi mamá es María del Carmen y es Maestra. Sus profesiones son perfectamente acordes a sus nombres. Debería encontrar mi profesión a través de mi nombre. ¿Lo que soy está escrito ahí? 

jueves, 30 de enero de 2014

Ayer leí en un festival de poesía


Por primera vez leí en público algo escrito por mi, algo mio, privado. Fui excesivamente tímida y hasta pedí perdón por eso diciendo "disculpen por mis nervios". Soy principiante y eso es bueno porque todavía puedo justificar mi ridículo. Lo que me molesta es que no confío en mi. Sentí desprecio por mi y por lo que leía. Pensé que era fea, que era aburrida, que no tenía sentido. Pero lo disfruté. De eso se tratan las aventuras, de hacer cosas que nos dan miedo. Es como subirse a una montaña rusa: al principio sudas y tenes nervios, quizá hasta pensás que podes morirte (podés morirte!) pero cuando estás ahí y ya no hay vuelta atrás es hermoso. Casi siempre decimos "Ay! Lo quiero hacer otra vez". Me molesta parecer tímida. No lo soy. A veces pienso que soy una persona triste, que me falta vitalidad y energía. La próxima vez va a ser mejor. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Así fui yo alguna vez


en el 2005


era flogger
con corte flogger
aunque los floggers todavía no existían
usaba un pantalón rojo y remeras con estrellas
amarillas, naranjas, azules
a mi mejor amiga le decían
Chica Sónica
nos poníamos una flor artificial en la cabeza
vivíamos para sacarnos fotos
yo seguía y me seguían
y pasaban por mi fotolog
y nos amábamos
todos los floggers del mundo

en el 2006

descubrí el punk
y decía Oliz para saludar
porque estaba en contra del lenguaje
y también odiaba a mis papás
escribía todo con k
la q nos parecía fascista
tenía tres amigos punks
y nos dormíamos en clase
y nos burlábamos de una compañera rubia
le decíamos Barby Hilton

me compré una cadena para el pantalón
mi viejo me dijo que parecía Avril Lavigne
y me ofendí y no la usé 
porque en ese entonces pensábamos 
que había punks de verdad
y punks falsos 
como Avril

en el 2011

decía cumpas
escribía revolución con mayúscula
y oligarquía
abolición
siempre decía
abolición
de algo, de lo que fuera
para mí había que abolirlo todo
y hablaba de dogmas
de obreros
de partidos
todo el día
me mostraba enojada
pero a escondidas amaba
el ruido de los boliches
los tragos con nombres en inglés

al final nos terminamos peleando
los compañeros
ya ni nos saludamos
aunque una noche nevó
estábamos justo en la facultad
y fuimos bastante felices

No hiciste nada en todo el día

Estoy levantada desde las 11:36 am y lo único que hice hasta ahora que son 15:30 es estar sentada en remera y ojotas mirando la computadora. Ah, no, también tomé cereales con leche. Y es lunes y siento más culpa porque todos empiezan su rutina, trabajan, se quejan por haberse despertado temprano y haber hecho cosas y duermen la siesta. Hace mucho que no me despierto con el sonido ringgggggggggggg de una alarma del celular. Y lo peor de todo es que a veces me da sueño y me duermo la siesta como si hubiese madrugado y como no lo puedo evitar por la costumbre de no oír despertadores me levanto a las nueve de la noche, sin nada para cenar porque los almacenes y supermercados ya cerraron. Quizá de este aburrimiento salga algo lindo que a alguien le guste, un poema, una entrada de blog, mi trabajo para las jornadas de estudiantes de letras, ya no sé, voy a hacer cualquier cosa y pensar menos porque al final todos escriben, a algunos les gusta, a otros no les gusta y listo. Yo pienso que hago todo mal y a nadie le va a interesar nada y me tengo podrida con eso. Ahora mismo pienso que esto es re autobiográfico, un poco romanticista al estilo de una confesión, del yo reflexionando sobre su propia existencia en el universo y todo eso. Pero volviendo a que no hago nada voy a intentar cambiarme. Esa es la clave. Estar vestida. Le da un cambio al día porque es como haber empezado a hacer a algo, a poder salir o a recibir a alguien. El error es de mi familia que me dejo vivir en este departamento sola sin pagar y de la facultad que me dio un pequeño sueldo. Cuando vivía con mi mamá había muchas reglas y me daba vergüenza dormir hasta tarde o no hacer nada. Al menos fingía que hacía trabajos en la compu o leía. Ahora no hay nadie. Estoy sola y nadie puede venir a decirme nada sobre lo que tengo que hacer. Y es tan lindo no hacer nada. Cada tanto trabajo veinte días o un mes como para volver a reafirmar el amor que siento por no hacer nada y por dormir y no ser nadie. La familia de mi novio me pregunta si trabajo y cuando digo que no parece que no lo entienden y a mi me adviene la culpa porque todos son trabajadores y yo ando deambulando por ahí comiendo lo que cocinan y ensuciando lo que limpian. Pero todo esto gracias a que soy estudiante. Diciendo que estudio parece que nadie puede objetar nada. "Ah, estudia", "Muy bien", "El estudio lleva mucho tiempo". Lo que no saben es que yo soy estudiante pero no estudio. Mi papá dice que pasaba días encerrado leyendo y no salía ni hablaba con nadie. Mi mamá me contó que siempre antes de rendir vomitaba o tenía nauseas de los nervios de un examen. Yo estoy tan lejos de eso. Me va bien pero no me esfuerzo del todo. Igual espero llegar muy lejos. 

Problemas culinarios

1. La gelatina no cuenta como almuerzo
2. Milanesas y fideos tirabuzón no son un plato de comida
3. No poner la mesa entristece la cena
4. Comer parada y con apuro hace mal
5. Cada tanto está bien no tomar agua de la canilla
6. Sacar las fotocopias de la mesa para ingerir alimentos
7. Y en lo posible no leerlas mientras tanto.

Adivinanza: esta comida sirven en el comedor universitario, pero... ¿de qué plato se trata?



domingo, 3 de noviembre de 2013

Cuando sea más grande voy a escribir mejor

Leyendo descubrí que muchos escritores descartan sus primeros libros, sus primeros poemas o cuentos y los excluyen de sus obras completas o antologías. Amy Winehouse odiaba su primer disco. O sea que esto no tiene ningún sentido si lo que escribo lo voy a ignorar después o me voy a hacer la superada diciendo “esos poemas de adolescente”, como si no fuesen míos. Sé que cuando crezca y lea más y escriba mucho–sobre todo eso- voy a escribir mejor. Eso no quiere decir que lo escriba va a ser bueno pero sí que va a ser mejor que esto que escribo ahora. 
Probando